«Billy Bat. Vol. 1», Uroki Kurasawa y Takashi Nagasaki

«Billy Bat. Vol. 1» de Uroki Kurasawa (coguionista y dibujante) y Takashi Nagasaki (coguionista)

Billy Bat es un tipo duro, un auténtico detective de los año ’40. Es un murciélago en un mundo de animales antropomórficos, enmarcado en las viñetas de un cómic que hace furor entre el público y que podría lanzar a la fama a su creador, Kinji “Kevin” Yamagata, un nipoamericano que, en los años de la posguerra, pretende salir de la pobreza que heredó de sus sufridos padres. Desdichas creadas por una broma cruel de Destino: el padre de Kevin había inventado una sierra de jardín, inspirándose en una ametralladora japonesa, sin embargo, un amigo le robó la idea y la patentó antes forrándose los bolsillos y dejando a los Yamagata comiéndose los mocos. El progenitor del joven historietista le enseñó que “nunca robara a nadie”.

Con el murciélago saliendo de sus plumillas y de la tinta china, todo iba genial, aunque siempre el final de las historias acabaran con un espía soviético tras las rejas (la fecha en la que comienza este ejemplar se marca en 1949), algo que no le termina de convencer a Kevin.

Justo a raíz de esa obsesión cazarrojos, irrumpen en su apartamento dos policías. Desde la ventana del estudio de Kevin se puede observar de primera la casa de un supuesto comunista (seguramente señalado por paranoia general). Pero esto no es lo interesante del tema. Uno de los polizontes reconoce el trabajo del joven artista, del cual es declarado admirador. El otro se queda pensativo recorriendo las viñetas ante el desconcierto de Kevin. Este segundo agente le confiesa que ya había visto aquel dibujo, ese Billy Bat, cuando estuvo en Japón, cuando formaba parte de las Fuerzas de Ocupación, aunque no recordaba dónde con exactitud.

El recuerdo de la desgracia familiar vuelve a rondar la cabeza de Kevin obligándole a tomar una decisión que muy pocos logran comprender, sobre todo su editor, que le advierte seriamente de las consecuencias de abandonar una publicación durante unos meses a pesar del éxito con el que contaba.

Es posible que el propio Kevin también viera a Billy Bat cuando estuvo destinado en el país de sus padres, como intérprete aliado, y que aquella figura se le quedara grabada en su mente sin saberlo. El historietista irá al Japón para encontrar al autor original y pedirle permiso para usar su obra.

“No robes a nadie.”

El argumento no parece muy para allá, ¿no? Pero la cosa comienza a complicarse, creando rizos y ricos, cuando aterriza en Tokio y vuelve a vestir el uniforme. La sociedad de posguerra se dibuja lo suficiente como para que nos veamos inmersos en medio de una vorágine de admiración por MacArthur y de movimientos sindicales comunistas, junto a un chabolismo imparable y prostitución.

La sombra del murciélago aparece donde menos se lo espera Kevin y comienza a arrastrarle hacia un torrente imparable de confusión, con extrañas muertes junto a las vías del tren. Una conspiración que abarca más de lo que podamos imaginar.

Un viejo pergamino que encuentra un amigo en un cuarto del Cuartel general de la OSS, en el que aparece una ilustración del Billy Bat, que el mismo Kevin vio dibujado en un poste y al que adoran las gentes más desvalidas como si fuera un dios, dará comienzo a una historia cuyo final, en este volumen, nos dejará perplejos y con la boca abierta, tal y como suele acostumbrar Urasawa en los primeros tomos.

Vemos ya, desde el comienzo, algunas notas que se dieron en su obra maestra, la descomunal “20th Century Boys,” con constantes referencias la cultura del manga y cierto apego por las clases discriminas que aún conservan las ganas de luchar por la esperanza. Clave de esto es Shizu, la prostituta con la que tendrá Kevin una breve historia de amor.

El ritmo es el adecuado, pero acaba queriendo abarcar tantos personajes y manejar un arco histórico tan amplio, que es posible que ya se le esté yendo de las manos a Urasawa la historia desde el segundo tomo. Si con “20th Century Boys” nos movíamos en un periodo que partía de finales de la década de 1960 y culminaba a mediados de la de 2010; en esta ocasión, aunque en el primer número nos centremos en 1949, el autor pretende hacernos volar sobre hechos como la crucifixión de Jesús de Nazareth o la llegada del hombre a la luna. Y no solo nos quedamos en Japón (por si esto no fuera poco).

Temo que pretenda ser demasiado ambicioso. Esperaremos una barbaridad de tiempo y temo que, cuando cierre la tapa del volumen final, tenga que acudir a la Wikipedia para saber quién era el causante de todo.

Como dije, razón por la que traigo a NOVILIS esta obra, para aquellos que quieran tener una fugaz visión, a pie de calle del Japón de posguerra, puede adentrarse en “Billy Bat.”

Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9-788468-402437
Año de edición: 2011
Editorial: Planeta deAgostini
Plaza edición: Barcelona
Páginas: 203

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